...la vida es todo lo que sucede mientras merodeas entre mis cosas.

7 de noviembre de 2012

Una noche cualquiera, éste video (cuyos protagonistas conozco a una más que al otro, pero en realidad los 3 somos perfectos desconocidos) se cruzó frente a mi y entre la curiosidad y el sinquehacer, a sabiendas del contenido, me dispuse a morbosearlo.

Plenamente confiada en que el síndrome premonstrual había terminado y tras haber pasado más o menos 2 días sin corajes y llantitos pendejos justificados con mis hormonas, le puse el Mute a la tele para no sólo ver sino también escuchar la música de fondo del video en cuestión. Típico que cuando se trata de gente que conoces, en lugares que también son familiares, casi casi te sientes parte del show.

A medida que se resuelve el misterio y al ver la cara de la criatura sorprendida en la proposición, me percaté del nudo que poco a poco cual huracán se formaba en mi garganta. Lo ignoré (según yo) y "absorbida" por la calidad, originalidad y todo, del asunto, volví a padecer meramente que el atoramiento gargantal.

Mis ojos comenzaron a sentirse lloviznados y de nuevo enormes gotas salieron de ellos y perfecto sentí cuando cruzaron mis cachetes hacia el suelo. Mis mocos no se podían quedar atrás y de la nada, me encontré sniffeando bajito, no vaya a ser que "alguien me oyera". Sin querer, había dejado de mirar el video y lo que en realidad asimilaba eran otros rostros y otras circunstancias. Todas en mi cabeza.

Seguro quien me viera en ese sofá, en esa posición y con ese sentimiento a flor de piel, me hubiera encontrado igual que a Lucky

Me apendejé toda, me avergonzé sola y obviamente tuve que terminar de pensar en todo lo que me había llevado a ponerme así. Reverenda cursi.

Me pregunté mil y un cosas; me vi en ese mismo cuadro, de diferentes maneras. Me vi feliz, me vi llorando (de felicidad, po), me vi rodeada de gente que me quiere y a la que quiero, me vi haciéndolo por ella y la vi haciéndolo por mi. Inevitablemente pensé en otras caras; quizás más lágrimas que ya han corrido "por mi culpa" escapándosele a una mujer que me ama, pero que todavía no entiende que la vida que he elegido no va muy lejos de la que ella esperaba para mi. Todavía no estoy muy segura de querer conocer la cara del hombre que tampoco puede vivir sin mi y que todavía no sabe que sí existe una persona que me quiere. Que no soy tan desdichada como parezco y que si estoy de mal humor es por cualquier cosa, excepto por desamor.

De nuevo, en este preciso momento, mi nariz se ha vuelto a congestionar y esta vez las gotonas de agua salada que escapan de mis ojos no me han dejado siquiera intentar evitarlas. Supongo que es todo a causa del miedo de seguir derribando paredes que no me dejan respirar con la libertad que todo mundo merece. Ha de ser que me importa mucho el corazón de los demás y entre más crece esa consideración, más chiquitos se hacen lo que sea que sean equivalentes a huevos en mi. 

Tiempo es lo que necesito.

No quisiera lastimar a nadie pero pareciera que mi vida se define en los aguijones que he de ir quitando de la sociedad tan espesa en la que me ha tocado crecer. Tenía que ser así, tenía que ser Yo y tenía que conocer el verdadero Amor para utilizarlo como mi motor. 

Mi agitación se disipa cada que pienso en ella. Mientras de lágrimas de incertidumbre paso a semi sonreír y a las lágrimas de felicidad (oh, pues), me basta con mirar a mi alrededor y sentirme de nuevo en mi zona de confort, aquella donde solamente existimos nosotras dos. Y que el amor que los mortales expresan a través de videos, cartas, flores, viajes, y demás, no es ni más valioso ni más legítimo. Que es Amor siempre que se sienta así, con el nudo atorado y la nostalgia cada que la razón de tu existir duerme tranquilamente. Cuando extrañas su voz de la mañana, de la tarde y de la noche, sea que pronuncie tu nombre o sólo deje escapar el aire que respira, de ese particular modo en que lo hace. Y aún cuando te mueres por ver sus ojos en vivo, justo delante de los tuyos y no te puedes permitir sólo saciar tus caprichos, sino te place cumplir los suyos, todos; mi amor es puro, leal, y es real; es estar con un pie en el cielo y en la tierra, volteando a todos lados viendo el mundo titubear, dudar y juzgar, caerse y morirse excepto cuando retomas tu lugar a su lado, cuando respiras su aroma, hallas la tranquilidad y seguridad que pendejamente dejas ir, sobre todo si eres una flácida mental, como en mi caso; quizás sea masoquismo, porque vaya que es rico volver a mi después de divagar a lo loco, supongo que es una especie de viaje astral o algo así; de nuevo, rico es retomar la cordura y volver a la vida junto a quien precisamente, le da sentido a tu vida.

Es ella el ser por quien me decanto, por quien daría la vida y cuanto más pidiese y fuese necesario.
La Adoro.

Tanto que lloré y terminé en las mismas, creo que definitivamente, lo mío, lo mío, es el drama.
Prometo que es temporal. Más me vale.
Pero lo saqué. Tenía que.


-Bái-



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